La Calaverita Postmoderna |
IMAGINANDO QUE VIVO PARA CREERLO REAL |
…finalmente la luz terminó su largo viaje nacido junto a la espuma de Venus penetrando dulcemente en la inerte masa de roca y despacio el hombre de las tablas de la ley emergió con paso tranquilo pero firme del inerte alabastro que le retenía y tomando de una mano al maestro Uccello, que vivirá eternamente en el punto fugado de la perspectiva, y con la otra a Miguel Ángel, que sostiene en la diestra una onda para entregarla al majestuoso héroe semita; avanza a paso firme hacia la nueva luz…Y fuera del cuadro principal, pero no por ello menos importante, el Altísimo mira con griego ceño como las rafaelianas madonnas amamantan a Su Hijo cobijadas por la gracia de su apóstol bien amado; mientras a la derecha de todo los filósofos encarnados en renacentistas pieles discuten si ha de durar este su siglo, que por emerger de nuevo las bellezas antiguas ha sido nombrado en honor del renacer.
Y en segundo plano, un poco oculto, cual quien quisiera pasar desapercibido, porque aun no es este su tiempo de brillar en su particular luz, un hombre nativo de Caravaggio estudia el cuadro antes descrito y cual esponja absorbe cada uno de los matices nacidos del aura de los virtuosos que le han precedido.
De espalda a la acción principal, una multitud de pequeños personajes, ya con la característica mano Da Vinci miran absortos a los grandes, con sus ojos de pueblo y sus encallecidas manos en actitud de asombro ante la milagrosa transmutación alquímica, no el baladí hueco del oro, sino la aún más sublime del movimiento del material.
(Fuente: branaghing, vía alwaysstreeping)
(vía barefoot-travellers)
Helen Mirren in The Cook, the Thief, His Wife, and Her Lover (Peter Greenaway, 1989)
(Fuente: thedailywhat, vía carambolaarquitectos)
(Fuente: jadazajur, vía carambolaarquitectos)